LA NAVIDAD TIEMPO HERMOSO PARA CONTEMPLAR EL MISTERIO DEL DIOS HECHO CARNE

Este espacio quiere ser un ventana abierta al infinito que es Dios o una puerta abierta al finito, que somos cada uno de nosotros. Todos podemos comunicarnos con Él, porque la oración es el medio que tenemos para expresar lo que sentimos en cada momento. Dios que es amor, ha derramado, gracias a la muerte en la cruz y resurrección de su Hijo, la fuerza y la grandeza de su Espíritu Santo. Santa Teresa de Jesús define la oración: "tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos que nos ama" (V 8,5). No podemos olvidar que Dios nos ha regalado un año nuevo para que lo aprovechemos en bien de los demás y seamos cada uno de nosotros lo que Dios quiere y espera de nosotros. ¡Disfrutemos de esta nueva oportunidad!
DIOS ES AMOR Y NOSOTROS TENEMOS QUE SER REFLEJO DE SU AMOR ALLÁ DONDE ESTEMOS.


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miércoles, 7 de diciembre de 2011

SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA



La liturgia del Adviento se enriquece con la Solemnidad de la Inmaculada Concpeción de la Virgen María. La gracia de su limpia e inmaculada concepción anticipa las promesas de Dios y anuncia la futura llegada del Mesías, porque en ella actúa ya la gracia del Redentor.
Inmaculada quiere decir sin mancha; sin sombra de pecado, sin el más mínimo rasguño, ni la más ligera imperfección. María, desde el principio, más que ninguna, aspira y respira en el aire del Espíritu, acoge y responde con la más pura docilidad filial, es pura llama de amor en el fuego del Espíritu. Desde el principio, sólo lleva en su alma, recien infundida, la huella de Dios, su Creador. Ya desde el principio, María no sólo está plasmada por el Espíritu, sino que en ella el Espíritu actúa y todo en ella es respuesta total de amor a Dios.
El pecado ha hecho mella en todos, a exepción de la Virgen María. Pero Dios no abandona al hombre en sus fuerzas, sino que lo acompaña, lo corrige, lo enseña, lo perdona y le ofrece gracia y salvación.
Esta criatura significa que Dios nunca abandonará al mundo, que la descendencia de esta mujer aportará luz y salvación al mundo, que la victoria sobre el mal está asegurada, que con la gracia de Dios todos podemos llegar a ser santos.



miércoles, 30 de noviembre de 2011

PREGÓN DE ADVIENTO


Os anuncio que comienza el Adviento.

Alzad la vista, restregaos los ojos, otead el horizonte.

Daos cuenta del momento. Aguzad el oído.

Captad los gritos y susurros, el viento, la vida...

Empezamos el Adviento,

y una vez más renace la esperanza en el horizonte.

Al fondo, clareando ya, la Navidad.

Una Navidad sosegada, íntima, pacífica,

fraternal, solidaria, encarnada,

también superficial, desgarrada, violenta...;

mas siempre esposada con la esperanza.

 Es Adviento esa niña esperanza

que todos llevamos, sin saber cómo, en las entrañas;

una llama temblorosa, imposible de apagar,

que atraviesa el espesor de los tiempos;

un camino de solidaridad bien recorrido;

la alegría contenida en cada trayecto;

unas huellas que no engañan;

una gestación llena de vida;

anuncio contenido de buena nueva;

una ternura que se desborda...

Estad alerta y escuchad.

Lleno de esperanza grita Isaías:

«Caminemos a la luz del Señor» .

Con esperanza pregona Juan Bautista:

«Convertíos, porque ya llega el reino de Dios».

Con la esperanza de todos los pobres de Israel,

de todos los pobres del mundo,

susurra María su palabra de acogida:

«Hágase en mí según tu palabra» .

Alegraos, saltad de júbilo

Poneos vuestro mejor traje.

Perfumaos con perfumes caros. ¡Que se note!

Viene Dios. Avivad alegría, paz y esperanza.

Preparad el camino. Ya llega nuestro Salvador.

Viene Dios... y está a la puerta.

¡Despertad a la vida! 

sábado, 26 de noviembre de 2011

Poema de la Corona de Adviento



ADVIENTO /ciclo B


Preparemos la Corona de Adviento: cuatro domingos, cuatro etapas que trazan el camino espiritual hacia el Misterio de la natividad del Señor. Los evangelios de los cuatro domingos (lo mismo en el ciclo A, que en el ciclo B, que en el ciclo C) son nuestra guía espiritual, y han sido seleccionados de esta manera:

Primer domingo, la Venida del Señor al final de la historia. Vigilancia.


Segundo domingo, la figura de Juan Bautista. Conversión y preparación activa para la Venida del Señor;

Tercer domingo, también Juan Bautista, que nos orienta a la persona de Aquél que viene y nos trae la Salvación. Alegría, inexhausta alegría. Gaudete in Domino; alegraos en el Señor.

Cuarto domingo, el misterio de la Encarnación en el vientre de una mujer. María. Expectación, ternura.

Color de Adviento, el morado, pero el Adviento no es una segunda Cuaresma. “El tiempo del Adviento tiene dos características: es a la vez un tiempo de preparación a las solemnidades de Navidad en que se conmemora la primera Venida de Hijo de Dios entre los hombres, y un tiempo en el cual, mediante esta celebración, la fe se dirige a esperar la segunda Venida de Cristo al fin de los tiempos. Por estos dos motivos, el Adviento se presenta como un tiempo de piadosa alegre esperanza” (Calendario Romano n.39). El tercer domingo puede sustituirse el color morado por el “rosado”, por el mensaje de intensa alegría. El mantel de la celebración eucarística siempre es blanco para poner en evidencia que es la celebración del banquete pascual.

Color de las velas de la Corona. No hay nada fijado, y, por otra parte, no se trata de un rito litúrgico. Todo depende del simbolismo que se quiera sugerir. Acaso, con lo que se acaba de explicar, puede convenir: Primer y segundo domingo, cirio morado; tercer domingo, cirio rosado (alegría); cuarto domingo, cirio blanco (Virgen María).

Apertura

1. Corona de Adviento,
verdor de esperanza,
al Verbo Encarnado
la Iglesia proclama.
Con ramas fragantes,
con fúlgidas lámparas
con la poesía
nacida en las almas.

2. Corona de Dios
que Él mismo regala:
el Hijo del Rey
su Boda prepara.
Corona de triunfo
que espera en la patria,
el fin del Adviento
será nuestra Pascua.


Lámpara del primer domingo de Adviento Evangelio: Mc 13,33-37.
3. Con lámparas vivas
salid a su encuentro;
es Cristo que viene
con gloria en su reino.
Señor de la historia
y juez de los tiempos;
vendrá con sus santos,
la cruz por trofeo.

4. De todos los hombres
el Hijo más bello,
Esposo divino,
la gloria del cielo.
De Dios Trinidad,
Jesús Heredero,
Hermano entre hermanos,
Jesús primogénito.


Lámpara del segundo domingo de Adviento Evangelio: Mc 1,1-8.
5. Haced penitencia
clamaba el Bautista,
con firmes propósitos
que cambien la vida.
Dejad los pecados,
rencores y envidias;
matad viejos odios
y toda injusticia.

6. Quien tenga dos túnicas
comparta y divida;
y al pobre y hambriento
le lleve comida.
Yo soy mensajero,
yo soy voz que grita:
quien viene detrás
él es el Mesías.


Lámpara del tercer domingo de Adviento Evangelio:  Jn 1,6-8. 19-28.
7. Marchad y anunciad
a todos los vientos,
las misericordias
que en Él estáis viendo:
los ciegos y cojos
ya danzan contentos;
y de los sepulcros
se yerguen los muertos.

8. Es Cristo Mesías
en su Advenimiento:
llegó la alegría
en el sufrimiento;
Jesús Redentor
cambió el universo;
:Adán ha llorado:
¡termine el lamento!


Lámpara del cuarto domingo de Adviento Evangelios:  Lc 1,26-38.
9. La Virgen María
se siente a la espera,
y adora en silencio
a Dios a quien lleva.
A ella cantaron
los santos profetas;
los pobres y humildes
marcaban la huella.

10. Oh Madre purísima,
de suma belleza,
tu seno es la cuna
del Verbo que llega.
Y tú eres, oh Madre,
la llave y la Puerta:
por santa María
Dios es carne nuestra.


jueves, 24 de noviembre de 2011

EL SIGNIFICADO DE LAS VELAS


Veamos el significado de cada una de las velas de los cuatro domingos y de la Navidad:
Primer Domingo: La vela nos invita a despertar, a iniciar el camino por el lugar correcto, a abandonar lo que nos impide prepararnos para la venida de Jesús.

Segundo Domingo: La vela nos lanza a ponernos en camino, como Juan el Bautista, limpiando y arreglando tantos obstáculos e impedimentos que nos posibilitan la legada a Belén.

Tercer Domingo: La vela nos hace buscadores de la LUZ verdadera. Para ello hemos de orientarnos con la brújula de la Palabra de Dios.

Cuarto Domingo: La vela nos introduce en el Corazón de María, que es un corazón que  acoge y que es propiedad absoluta de Jesús.

La vela de Navidad: La LUZ nace en nuestros corazones, en nuestras vidas y nos inunda con su Amor.

FELICITACION DE ADVIENTO


Que este tiempo de Adviento que estamos a punto de inagurar, sea un espacio dedicado a la lectura orante de la Palabra de Dios para poder prepararnos con alegría y esperanza a la venida de Jesús. Que nuestras lámparas estén siempre encendidas con la fuerza del amor y la esperanza. Para que cuando llegue el esposo nos encuentre en actitud vigilante y despiertos.
¡¡¡¡FELIZ ADVIENTO!!!!

Adviento: ¡¡Ven, ven, Señor, no tardes!!



SIGNIFICADO Y CONTENIDO

Adviento significa venida. Este tiempo nos prepara para la venida del Señor. El Adviento es tiempo de preparación y esperanza  donde nos preparamos para la venida de Jesucristo. Es el momento para ver cuáles son las cosas que nos separan del Señor y quitarnos todo aquello que nos aleja de Él.
La venida de Cristo al mundo se realiza en un triple plan:

PASADO: venida histórica a Palestina. Cristo vino en la carne y en la debilidad, cuando el Verbo Divino se hizo hombre en el seno purísimo de María en un pobre pesebre.
PRESENTE: venida sacramental, hoy. Viene constantemente en Espíritu y  Amor  a la vida íntima de aquellos que humildemente le ofrecen el pesebre de sus almas.
FUTURO: venida gloriosa al fin del mundo. Y vendrá con la Gloria y el Poder para hacer  reinar la verdad y la justicia, para que prevalezca la santidad, se establezca la paz y reine el amor. Con el corazón limpio preparémonos interiormente  para recibir a Nuestro Rey, que está por venir.
Cristo está viniendo hoy y aquí, a nosotros, dentro de nosotros. Nos está haciendo concorpóreos suyos,  solidarios de su persona y de su misterio redentor.
Mediante el don de su palabra y de la eucaristía, Cristo se graba en nosotros. Nos hace su cuerpo. Su venida gloriosa al final de los tiempos no será otra cosa que la revelación de las venidas que ahora realiza en nosotros. Hay continuidad real entre su venida actual y su venida gloriosa. Exactamente igual como la semilla se prolonga en el fruto.  
Esta es la verdad de fe más grandiosa. Quien quiera encontrarse con el Cristo viviente, debe penetrar en el misterio de su presencia,  a través de la liturgia.  Es   necesario que el cristiano tenga mirada interior. El adviento es radicalmente cercanía y presencia del Señor. 
  LOS GRANDES TESTIGOS DEL ADVIENTO SON:
ü  El profeta Isaías  anuncia cómo será el Mesías que vendrá. Sacude la conciencia del pueblo para crear en él actitud de espera. Exige pureza de corazón.

ü  Juan el Bautista señala quién es el Mesías, que ya ha venido. Él mismo es modelo de austeridad y de ardiente espera.
ü  La Virgen María es la figura clave del adviento.  En ella culmina la espera de Israel. Es la fiel acogedora de la palabra hecha carne. La recibe en su seno y en su corazón. Ella le prestó su vida y su sangre. Ella hizo posible la primera navidad y es modelo y  cauce para todas las venidas de Dios a los hombres. María, por su fidelidad, es Madre de la Iglesia.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Comienza el Adviento: escuela de esperanza



0. Adviento y esperanza cristiana
*  El Año litúrgico recuerda y actualiza las grandes etapas de la Historia de la salvación, las intervenciones divinas y las respuestas que debemos dar los hombres.

*  En Adviento recordamos el tiempo de espera del pueblo judío y de toda la humanidad, que culminó en la encarnación del Hijo de Dios, a la que siguió su muerte y resurrección. Pero no ha acabado todo. Jesús vendrá de nuevo en su parusía.

*  El cristiano espera esta segunda venida de Jesús. Por ello la virtud que hay que cultivar en Adviento es la esperanza.
*  Se trata de una espera desde la resurrección de Jesús. No se espera que venga por primera vez sino que se haga presente el que ya está entre nosotros de varias formas y lo estará plenamente en la parusía. Viene en cada momento y vendrá en el futuro plenamente, poniendo fin a esta historia. Adviento y Navidad es una celebración de la Pascua en tono menor.

*  En este contexto la Iglesia nos invita a profundizar en la esperanza cristiana.

1. Importancia de la esperanza.

*  Psicológicamente una persona que no espera está muerta. Las crisis de la esperanza son grave y hay que resolverlas pronto y adecuadamente.

*  Teológicamente la esperanza es una virtud fundamental, teologal, dada por Dios, junto con la fe que es su fundamento  y el amor, que es su consecuencia. Por eso debe estar presente en toda actividad cristiana.
2. Qué esperar.

* El futuro y plenitud de la Historia de la Salvación: plena felicidad personal y colectiva como hijos de Dios y hermanos de todos los hombres. Las primeras lecturas de este tiempo de Adviento recuerdan las grandes promesas: mundo de justicia y paz, alegría, plenitud, banquete escatológico, mundo sin dolor ni muerte...
* Junto con esta meta esperamos la ayuda divina para caminar cada día hacia esa plenitud a pesar de las dificultades, porque Dios es fiel.
 
* Es una meta de totalidad, que no hay que rebajar con metas pobres y humanas.
3. Fundamentos
* El fundamento teológico de la esperanza es fe en la palabra-promesa de Dios omnipotente, que no puede fallar. Por eso la esperanza cristiana se distingue de las expectativas humanas.  La expectativa se funda en lo que puede dar de sí razonablemente una situación determinada, la esperanza en la promesa de Dios que ha puesto en marcha una Historia de salvación que camina hacia su meta. Se exige cooperación humana, pero no es lo decisivo. Por eso no se trata de una historia edificante, que solo depende de la cooperación de los hombres, sino de una Historia de salvación cuyo protagonista es Dios.
*  Este fundamento se concreta en la resurrección de Jesucristo, en la que la Historia ya ha llegado a su consumación. El futuro será el despliegue explícito de toda la salvación que ya está en él.
*  La Iglesia primitiva expresaba esta convicción con dos formas de leer la invocación maranatha:
+ Maran atha, nuestro Señor está viniendo (1 Cor 16,22): el Resucitado está viniendo constantemente a la historia de cada persona y a la colectiva, la parusía será la consumación de este venir. Jesús viene en cada acontecimiento, esperando acogida.
+ Marara tha, ven, Señor nuestro (Apoc 22,20): es el deseo de que sea real en cada momento la venida del Señor por la acogida del creyente que así va construyendo el futuro, hasta que llegue la plenitud en la parusía del Señor.
*  Consecuencias de este fundamento teológico:
+ Reavivar las promesas de Dios, recordar nuestro futuro. 
+ Reavivar la fe en Dios todopoderoso para el que nada es imposible. No poner imposibles en nuestra vida. Hay que luchar con realismo, pero sin rebajas.
+ Reavivar la fe en lo que implica la resurrección de Jesús.
+ Finalmente, porque la fe es oscura, la esperanza también será oscura y necesita constancia: la fe engendra aguante, constancia. En Pablo esperanza es sinónimo de constancia.
* Fundamento antropológico es la conciencia de la propia pobreza. Es necesario sentir necesidad de algo para esperarlo, el que no tiene necesidad de nada, no espera nada; al autosuficiente le sobra la esperanza. Jesús vino a buscar a los pecadores, pero no todos se consideraron pecadores. El ideal de Jesús es el niño, el que sabe depender con naturalidad (Mc 10,15).
4. Las esperanzas humanas
* Alguno pensará: Esto está muy bien, pero ¿qué tiene que ver  con las esperanzas existenciales reales actuales de la gente de la calle? La gente espera trabajo, seguridad existencial, dinero, amistad, pasarlo bien...
* La esperanza teologal de la parusía de Jesús no excluye las esperanzas humanas inmediatas.
* La esperanza cristiana asume y potencia todo lo positivo de la esperanza humana, porque la gracia no destruye la naturaleza, sino que la purifica y perfecciona.
* Por eso se llega a la meta de la esperanza cristiana por las metas de la esperanza humana, es decir, se llega a plenitud de la vida filial y fraternal, expresión del futuro reino de Dios, por actos concretos de filiación y fraternidad ahora, ayudando a los hombres a satisfacer sus esperanzas actuales: mundo más justo, más humano, sin dolor.
* Bienaventurados los que trabajan por la paz porque ellos llegarán a la plenitud de la vida filial (Mt 5,9): los que se consagran a hacer de la tierra un banquete, cooperando con los hombres a satisfacer sus esperanzas legítimas, se sentarán como hijos en el banquete escatológico.
* Por otra parte, la esperanza teologal relativiza y purifica las esperanzas humanas. Por un lado, hace ver su carácter relativo, por otro, las purifica de todos los elementos negativos,  aquellos que realmente no realizan a la persona.
5. Por eso la esperanza es «mesiánica».
* En el Antiguo Testamento Dios actúa directamente o por medio de sus enviados. A éstos los unge previamente para que puedan realizar su tarea. Así fueron ungidos los reyes, profetas, sacerdotes y otros. Para su actuación futura, en que establecería su reino definitivo, anunció Dios que enviaría un ungido especial, el Mesías, el  Ungido (Is 61,1-2).
* Jesús legitimó su misión presentándose como el que cumple las promesas de Dios: ¿Eres tú el que ha de venir o esperamos a otro?. Y respondiendo Jesús les dijo: Id y decidle a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos son curados y los sordos oyen, los muertos son resucitados y los pobres son evangelizados Mt 11,2-5).
* “Cristiano” significa ungido por el bautismo e implica estar asociado a la misión de Jesús con la tarea de prolongarla, cumpliendo las promesas salvadoras de Dios.
* La esperanza cristiana implica recibir salvación para compartirla; es activa y dinámica: se recibe en la medida en que se da.
6. Esperar en la pobreza.
* Una de las mayores tentaciones contra la esperanza es la experiencia de nuestra pobreza personal y comunitaria, y de la pobreza de medios ante la tarea que se nos encomienda en la venida del reino de Dios, en medio de un ambiente hostil.
* Ya Jesús nos previno: « ¿Con qué compararemos el Reino de Dios o con qué parábola lo expondremos? Es como un grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es más pequeña que cualquier semilla que se siembra en la tierra; pero una vez sembrada, crece y se hace mayor que todas las hortalizas y echa ramas tan grandes que las aves del cielo anidan a su sombra. » (Mc 4,30-32).
* Para el judío del tiempo de Jesús la semilla que germina no es fruto de un dinamismo interno, sino un milagro de Dios. Así Jesús nos enseña que en la pequeñez del presente está ya oculta la grandeza del futuro, por un milagro de Dios. No se trata de expectativas humanas –que hay que cuidar en la medida de lo posible- sino de esperanza cristiana.
7. María inmaculada, modelo de esperanza.
* Dos veces aparece en adviento la figura de María, en la fiesta de su Inmaculada Concepción y en 4º domingo. 
* En ellas aparecen los dos fundamentos de la esperanza: es la mujer que espera porque cree en la palabra de Dios, para el que nada es imposible (Lc 1,37) y, por otro lado, es la humilde sierva que acoge los dones de Dios, que la capacitan para la virginidad fecunda con un corazón limpio. Finalmente su esperanza es mesiánica, servicial y se traduce en servir a su prima Isabel en contexto de fe y oración