LA NAVIDAD TIEMPO HERMOSO PARA CONTEMPLAR EL MISTERIO DEL DIOS HECHO CARNE

Este espacio quiere ser un ventana abierta al infinito que es Dios o una puerta abierta al finito, que somos cada uno de nosotros. Todos podemos comunicarnos con Él, porque la oración es el medio que tenemos para expresar lo que sentimos en cada momento. Dios que es amor, ha derramado, gracias a la muerte en la cruz y resurrección de su Hijo, la fuerza y la grandeza de su Espíritu Santo. Santa Teresa de Jesús define la oración: "tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos que nos ama" (V 8,5). No podemos olvidar que Dios nos ha regalado un año nuevo para que lo aprovechemos en bien de los demás y seamos cada uno de nosotros lo que Dios quiere y espera de nosotros. ¡Disfrutemos de esta nueva oportunidad!
DIOS ES AMOR Y NOSOTROS TENEMOS QUE SER REFLEJO DE SU AMOR ALLÁ DONDE ESTEMOS.


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miércoles, 19 de diciembre de 2012

CARTA DE JESÚS PARA TI


Queridos amigos:

Os escribo porque decís que queréis celebrar la Navidad. Me parece muy bien. Pero hay alguna cosa que tenéis que entender.

La gente celebra mi nacimiento porque pasé mi vida ayudando a los demás. Es cierto que yo soy Dios, y que puedo ayudar a mucha gente. Pero vosotros sois muchos, y también podéis hacer bastante… de modo que hace mucho que decidí no volver a trabajar yo solo…

Así que os pido que ocupéis mi lugar. ¿Queréis ser vosotros la Navidad de este año? ¿Queréis ayudar a alguien de forma concreta? Si decís que sí, sólo tenéis que dejar vuestra foto en mi cuna, y pegar en ella (en la cuna) un papelito que diga a quién queréis ayudar y cómo. A fin de cuentas, cuando yo empecé a ayudar ya no era un bebé, y sin embargo, siempre me representan de la misma manera…

En caso de que os decidáis, pasarán dos cosas:
En primer lugar, que podremos encender la vela de la esperanza. De hecho, os invito a llevárosla a casa para encenderla en Navidad, en esa noche, y recordaros por qué tenemos esperanza. 
Y en segundo lugar, no estaréis solos… Si os dedicáis a ayudar a los demás, yo estaré con vosotros todos los días hasta que nadie necesite vuestra ayuda…

Un abrazo enorme. 

Jesús

PD: Mi madre, María, manda recuerdos para todos.

sábado, 15 de diciembre de 2012

EL SEÑOR LLEGA: DEBEMOS ESTAR ALEGRES.

ESTOY ALEGRE, SEÑOR
Porque  Tú vienes, y yo salgo a tu encuentro.
Porque  son muchos, los nubarrones en el cielo de mi vida.
Porque  Tú iluminas las noches más oscuras de la humanidad.
Porque,  con muy poco y contigo, nos alegras.
Porque,  tu presencia, es la mayor riqueza que uno puede tener.

ESTOY ALEGRE, SEÑOR
Porque,  la Navidad, es oxígeno en medio de la asfixia.
Porque,  la Navidad, es el amor que se desborda.
Porque,  la Navidad, es regalo del cielo que se vende gratuitamente.
Porque,  la Navidad, se descubre con las tijeras de la fe.

ESTOY ALEGRE, SEÑOR
Porque  la estrella la veo al fondo del horizonte del adviento.
Porque  mi corazón se hace pesebre para tu nacimiento.
Porque  mis ojos me dicen a quién adorar y ante quien no postrarme.
Porque  mi razón mi dicta qué caminos elegir para llegar hasta Ti. 

ESTOY ALEGRE, SEÑOR  ¡CÓMO NO ESTARLO!
Si  Tú, Señor, eres la Navidad, Si  Tú, Señor, eres Navidad.
Si  Tú, Señor, eres adorno y estrella, dulce y mesa por Navidad.
Si  Tú, Señor, eres la mejor lotería para la salud del corazón.

ESTOY ALEGRE, SEÑOR
Tú,  te lo digo ahora, eres la causa de mi felicidad.
Tú,  te lo decimos ahora, eres la fuente de tanta dicha.
Tú,  te lo decimos ahora, eres la razón de tanto regocijo.
Tú,  te lo gritamos ahora, eres el germen de la emoción que yo siento.
Amén

miércoles, 12 de diciembre de 2012

ADVIENTO: NOS PREPARAMOS PARA RECIBIR AL SALVADOR


Cuando llegue el Salvador,

transformará la bajeza de nuestro ser,

reproduciendo en nosotros el esplendor suyo;

a condición de que el corazón

quede previamente transformado,

reproduciendo la humildad del suyo.

Por eso va pregonando:

‘Aprended de mi, que soy sencillo y humilde de corazón’.

Fíjate en esta expresión , porque hay una doble humildad.

Humildad de conocimiento

y humildad de afección,

llamada aquí de corazón.


(Bernardo de Claraval. En el Adviento del Señor, S. 4)



jueves, 6 de diciembre de 2012

ADVIENTO: SABER ESPERAR.


ESPERAR



Esperar bien despiertos, pero no desvelados.
Esperar caminando, pero no adelantándonos.
Esperar embarazados, pero no adueñándonos.
Esperar expuestos, pero no a cualquier viento.
Esperar sedientos, pero no yermos.

Esperar entre niebla, pero no perdidos en esta tierra.
Esperar con velas encendidas, pero no consumidos.
Esperar ofreciéndonos, pero no vendiéndonos.
Esperar preparando tu camino, pero no encorvándonos.
Esperar en silencio, pero cantando al Verbo encarnado.


Esperar gestando, no abortando.
Esperar acogiendo, no reteniendo.
Esperar dándonos, no reclamando.
Esperar en silencio, no alborotando.
Esperar compartiendo y disfrutando.

Esperar aunque sea de noche
y no veamos signos en el horizonte.
Esperar a cualquier hora del día
aunque nos quedemos solos y se rían.
Esperar en soledad... ¡y en compañía!

Esperar con mucha paz, pero pellizcados por los hermanos.
Esperar anhelando, pero mecidos en su regazo.
Esperar mirando a lo alto, pero con los pies asentados.
Esperar refrescándonos en tus manantiales vivos y claros.
Esperar encarnados y ya naciendo a tu Reino.

Esperar en este tiempo de crisis y recortes.
Esperar con el Evangelio en la mano.
Esperar con los que vienen y con los que se van.
Esperar disfrutando lo que se nos ha dado.
Esperar viviendo y amándonos.

Esperar como Isaías, viviendo y profetizando.
O como Jeremías, sufriendo, pero enamorados.
O como Juan Bautista, pregonando lo que nos has dado.
Esperar, para que no pases de largo.
Esperar, aunque no entendamos a tu Espíritu Santo.

Escrito por  Florentino Ulibarri


sábado, 1 de diciembre de 2012

EL ADVIENTO EN EL AÑO DE LA FE



Muchos son los frentes a los que se enfrenta la Iglesia en el siglo XXI. El relativismo y secularismo dominante ha hecho mella en el seno de nuestras comunidades. Estamos asistiendo a una apostasía silenciosa de la fe, a un cansancio en la vida cristiana, a un desaliento paralizante en las nuevas generaciones motivado no sólo por la crisis económica, sino sobre todo por la carencia de fundamentos. En medio de todo este panorama los católicos no debemos vivir como hombres sin esperanza, porque el impulso a seguir esperando, frente a tantas dificultades, nos preserva del egoísmo y nos capacita para seguir aferradosa tres grandes verdades que vertebran el acto de fe: “Dios es omnipotente, Dios me ama inmensamente, Dios es fiel a las promesas”. Ante esta realidad, no me siento ni solo, ni inútil, ni abandonado, sino implicado en un destino de salvación que nunca se apaga. No deberíamos olvidar, que cuando desaparece la esperanza del alma, se eclipsa el propio hombre.
La Liturgia es “la escuela” donde el cristiano crece en su fe. La vivencia de los tiempos litúrgicos nos introduce en el misterio del Cristo total. Cada uno de los ciclos resalta aspectos y virtudes esenciales de la vida cristiana. Ahora comenzamos el primero de ellos que es el Adviento, que comprende las cuatro semanas que anteceden a la Navidad. Su finalidad es avivar la virtud teologal de la esperanza en nuestros corazones, siendo el motor que nos induce a situarnos en la centralidad de Dios. Pero, ¿de qué Dios estamos hablando? De Aquel que se ha revelado en el nacimiento del Enmanuel (Dios con nosotros). En efecto, dice Benedicto XVI en su reciente libro La infancia de Jesús, Barcelona 2012: “se sabe muy bien quién es Jesús y de dónde viene: es uno más entre nosotros. Es uno como nosotros…su origen es al mismo tiempo notorio y desconocido: es aparentemente fácil dar una explicación y, sin embargo, con ella no se aclara de manera exhaustiva…”p.11. Sólo la fe que excede todo conocimiento, nos da la clave para descubrir la belleza y el gozo del acontecimiento del “Dios humanado”, como Salvador y Redentor de la muerte y el pecado.
Pero la fe sin esperanza no basta para llevarnos a Cristo, porque fácilmente podemos desesperar en el combate contra el mal.o Para vivir en esperanza es necesario el amor. Estos son los tres ejes de la existencia cristiana que debemos recuperar con fuerza en este Año de la Fe para abrir unos nuevos tiempos de renovación personal y eclesial. Porque lo que está en juego hoy no es la aparición de nuevas herejías, sino los fundamentos mismos del ser cristiano. Ya no se puede creer por costumbre, sino que hay que creer por convicción. La misión de la nueva evangelización no es sólo anunciar una Buena Noticia a las gentes que la ignoran, sino a muchedumbres que dicen que ya es antigua y que les molesta el propio anuncio del Evangelio que hace la Iglesia.
La pregunta es: ¿cómo persuadimos a un pueblo que ya no cree? Volviendo a las fuentes genuinas de la espiritualidad litúrgica que emana de la celebración del Misterio Pascual. Así, los elementos esenciales del Adviento nos conducen, en primer lugar, a los grandes creyentes que como Abraham y los Profetas depositaron su confianza en Dios en medio de las adversidades. Luego, nos señala como el camino para suscitar la fe en el pueblo no es la prepotencia y la opulencia, sino la humildad y la austeridad del Bautista. Por último, lo que más se admira y provoca la adhesión a Jesucristo, no es un cristianismo facilón y mediocre, sino la alegría del testimonio de fe de los santos y de aquella que es “la Santa de los santos” María, la Madre del Mesías, ¡El Señor! Haciendo nuestro este trípode espiritual del Adviento, podemos seguir afirmando aún hoy: “Ésta es la fuerza victoriosa que ha vencido al mundo: nuestra fe (1Jn 5,4).
+ Juan del Río Martín

LOS PEQUEÑOS TIENEN ESPERANZA EN LA LLEGADA DEL PEQUEÑO


EL MÁS PEQUEÑO 

Aquello me parecía
una batalla perdida, 
una guerra 
imposible de vencer…
Y en mi angustia
grite:
“Señor, no puedo, 
soy pequeño, hazlo Tú.”
Y todo aquello 
que parecía inmenso,
invencible, insuperable 
y poderoso… 
cayó por tierra, 
reducido a polvo
~~~~~~~~
Hace unos días, 
Benedicto XVI, 
en Roma, me dijo :
“EL MÁS PEQUEÑO
ES EL MÁS PODEROSO.”
A Dios le gustan 
los pequeños 
y a ellos confía 
las grandes misiones.
A los pequeños 
da su eficacia…”
y a los ricos 
los despide vacíos.”
La colección de pequeñitos poderosos 
en el ejército de Dios, 
es enorme.
MOISÉS
es pequeño y tímido.
El faraón 
es grande e imponente.
DAVID
es pequeño y tiene un tirachinas. 
Goliat 
es un gigantón.
MARÍA
es pequeña, mínima. 
Y como madre soltera
la amenaza la muerte.
(Ser lapidada)
José 
es minúsculo y tiene miedo.
LOS SOLDADOS de Herodes
cumplen la orden 
de ejecutar a todos los niños.
CINCO PANES y dos peces
son poca comida 
para una multitud hambrienta. 
Pero se fueron saciados.
LA BARCA DE PEDRO 
es pequeña. Las olas 
amenazan con hundirla.
LOS APÓSTOLES 
son pequeños. 
La misión que reciben 
tiene dimensión mundial.
Pequeña es 
- Teresa de Jesús, 
- Teresa de Calcuta, 
- Faustina Kowalska…
Pequeño es 
ese actor de teatro, 
ese obrero polaco 
encerrado en los grandes
muros del comunismo. 
Y acaba siendo Papa,
predicando el amor de Dios
donde antes se predicaba el odio.
La lista de pequeños apóstoles, 
de eficacia infinita, 
es grande. 
Dios se apoyó en cada uno
de esos minúsculos servidores, 
para realizar su obra.
Y todo aquello 
que parecía inmenso,
invencible, insuperable 
y poderoso…
cayó por tierra, 
reducido a polvo, 
para diversión de los historiadores 
y para esperanza de los cristianos.
Cayeron el faraón, 
Goliat y Herodes. 
Cayeron sus armas, 
dejaron de oírse sus amenazas. 
Cesó el hambre y la tormenta.
La sangre de los mártires 
fue semilla de nuevos cristianos, 
mientras el imperio indestructible 
quedaba reducido a piedras,
grandes piedras.
Y sobre todo, 
cayó la mayor amenaza 
de todas las imaginables:
todos los pecados, 
cualquier pecado,
incluyendo los de aspecto
más terrible, 
los de apariencia insuperable,
cayeron y se evaporaron 
por la mirada misericordiosa 
de Dios sobre nosotros,
sus hijos.
Lo que a cada uno de nosotros 
nos parece una batalla perdida, 
una guerra imposible de vencer… 
se transforma en victoria,
por muy grande que sean
nuestras heridas.
En este Año de la Fe, 
vamos a ver cómo 
lo pequeño 
vence a lo grande.
Toda la estrategia consiste
en ceder el poder al grande,
al Todopoderoso,
reduciéndonos nosotros 
a nuestro tamaño original 
y auténtico, 
que es pequeño.
¿Parecen grandes 
mi tentaciones, 
mis pecados?
Más grande es 
la Misericordia de Dios.
¿Son inmensas 
las dificultades externas?
Un soplo de Dios
hará que se evaporen.
¡Uy, uy, uy… qué grande es
el miedo que me domina!
Mayor es la fortaleza 
que el Espíritu Santo 
me va a regalar, gratis.
La clave: 
“Señor, no puedo, 
soy pequeño, hazlo Tú.”
Pequeño es Jesús 
en el vientre de María, 
en Belén, en Egipto. 
Y más pequeño se hace aún,
para lavar unos pies sucios.
Pequeño es 
cuando se somete 
al escupitajo, 
al puñetazo, 
al insulto, 
al látigo.
Pequeño es en la Cruz,
donde su cuerpo queda
reducido a nada.
Pequeño es un trozo de pan,
un poco de agua y de vino.
Todo en Jesús es pequeño,
frágil, débil, humilde,
sencillo.
Mirémonos al espejo 
y descubramos dónde 
nos vemos grandes y fuertes.
Es ahí donde 
hemos de iniciar 
la dieta para adelgazar, 
si queremos que Dios 
venza en nosotros, 
con nosotros, 
a través de nosotros.
Es la lógica de Dios, 
frente a la lógica del mundo.
“El más pequeño 
es el más poderoso.”
JUAN MANUEL COTELO.