LA NAVIDAD TIEMPO HERMOSO PARA CONTEMPLAR EL MISTERIO DEL DIOS HECHO CARNE

Este espacio quiere ser un ventana abierta al infinito que es Dios o una puerta abierta al finito, que somos cada uno de nosotros. Todos podemos comunicarnos con Él, porque la oración es el medio que tenemos para expresar lo que sentimos en cada momento. Dios que es amor, ha derramado, gracias a la muerte en la cruz y resurrección de su Hijo, la fuerza y la grandeza de su Espíritu Santo. Santa Teresa de Jesús define la oración: "tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos que nos ama" (V 8,5). No podemos olvidar que Dios nos ha regalado un año nuevo para que lo aprovechemos en bien de los demás y seamos cada uno de nosotros lo que Dios quiere y espera de nosotros. ¡Disfrutemos de esta nueva oportunidad!
DIOS ES AMOR Y NOSOTROS TENEMOS QUE SER REFLEJO DE SU AMOR ALLÁ DONDE ESTEMOS.


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lunes, 18 de febrero de 2013

PARA PENSAR

Este domingo aparecía en su periódico un reportaje del corresponsal en Roma Íñigo Domínguez sobre la renuncia de Benedicto XVI. El reportaje se titulaba “Un Pastor entre lobos” y en él describía cómo las guerras internas de la Curia Romana estaban detrás de la renuncia del Papa. Así pues los “lobos” son los Cardenales que rodean al Papa, personas sin escrúpulos, ansiosas de poder, llenas de miserias y podredumbre. Leyendo este reportaje me parecía estar viendo una secuela del “El Código da Vinci” o de “El Padrino III”, donde la Iglesia aparece como una especie de organización criminal cuyo único interés es el poder mundano y el dinero, y que, por tanto, nada tiene que ver con el Evangelio que predica, que no sería más que una fachada para tener engañada a la gente ingenua, es decir, a los católicos. Para quien tiene tal concepto de la Iglesia (los anticlericales de siempre) es evidente que una renuncia del Papa no puede estar motivada simplemente por las razones que el propio Benedicto XVI ha dado: su falta de fuerzas, debido a su avanzada edad (casi 86 años) para poder seguir sirviendo adecuadamente a la Iglesia en este ministerio, tal como requieren los tiempos actuales. No, deben haber otras razones inconfesables, propias de una organización que tras su fachada esconde a un nido de víboras.

    Lo curioso es que ahora es el Papa quien aparece como la víctima. Recuerdo bien que cuando Ratzinger fue elegido estas mismas fuentes dijeron que con él “la Inquisición había llegado al Poder”, un “Panzekardinal en la silla de Pedro”, el “God’s Rottweiler”, y que ya nos podríamos preparar a toda clase de excomuniones y condenas. Para ponerse a temblar, vamos.
    Han pasado casi 8 años y nada de eso ha pasado. Los que lo hemos seguido de cerca sólo hemos visto a un hombre de Dios, con una sabiduría impresionante, que nos ha legado encíclicas, mensajes, catequesis y homilías que quedarán para la historia. Nos ha parecido que hemos podido disfrutar de haber convivido con un verdadero Padre de la Iglesia. Pero ahora se va, y los anticlericales no han quedado satisfechos. El objetivo ahora es el nuevo Papa, que lo elegirán los Cardenales de entre uno de ellos, es decir, los “lobos” en una lucha encarnizada por el poder. Para los católicos, sin embargo, el nuevo Papa será el que Dios quiera, un hombre santo, como todos los últimos Papas, que dirigirá sabiamente la nave de la Iglesia, porque, en definitiva, sabemos que Jesucristo navega dentro de ella.

Carlos Del Río Sánchez
Sacerdote de la diócesis de Granada

sábado, 1 de diciembre de 2012

¿POR QUÉ HAY TANTA POLÉMICA CUANDO SE TRATA DE LA IGLESIA Y DE LAS COSAS DE DIOS?

Carta de un sacerdote de Granada respondiendo a la polémica suscitada por el comentario a dos páginas del libro "La infancia de Jesús" de Benedicto XVI.

Sr. Director de IDEAL.
    En estos días los medios en general han dado la noticia de que el Papa en su nuevo libro "La infancia de Jesús" ha afirmado que no había ni buey ni mula en el portal de Belén.Esto, con ser anecdótico, ha causado un gran revuelo por ser figuras tan entrañables en los belenes que se hacen en los países de tradición católica. En su mismo diario el domingo pasado Tico Medina escribía una crónica humorística titulada "Extraño desahucio en Belén" y se preguntaba qué iban a hacer los niños con las dos figuras de barro. Por su parte Esteban de las Heras titulaba su artículo "Ni mula ni buey" y decía que lo de Ratzinger era una precisión inoportuna en el tiempo.
    Ahora bien, yo me pregunto: ¿Algún periodista ha leído el libro del Papa o, al menos, la página de donde habla de ese asunto? Porque yo no encuentro ninguna afirmación en ese sentido. El Papa dice que en el Evangelio de Lucas se lee que María puso a su niño recién nacido en un pesebre (Lc 2, 7), y esto hace pensar en animales porque es allí donde comen, aunque en el evangelio no se mencionen explícitamente. ¿De dónde sale entonces la tradición del buey y la mula (o el asno)?. El Papa hace alusión a varias citas del Antiguo Testamento de las que pudieron surgir y concluye que en la conexión de esas citas con el pesebre aparecen los dos animales como una representación de la humanidad, de por sí desprovista de entendimiento, pero que ante la humilde aparición de Dios en el establo, llega al conocimiento y recibe la epifanía, que ahora enseña a todos a ver. De ahí que "ninguna representación del nacimiento renunciará al buey y al asno" (pg. 77).
     Ya sabemos de dónde pudo surgir esa tradición y su significado. Ahora la cuestión es: ¿De dónde ha surgido la noticia de que el Papa se ha cargado la tradición del buey y la mula? ¿De un periodista que no entiende lo que lee y que, por ignorancia, difunde una noticia falsa? ¿O de un periodista que, por atacar al Papa de alguna manera, de forma tendenciosa se inventa la noticia? En todo caso lo grave es que luego todos los medios repitan de una forma o de otra la noticia falsa y nadie se preocupe de verificar si es cierta, leyendo el libro. 
    Corren malos tiempos para conocer la verdad de las noticias. ¿Tendremos que poner en duda todo lo que leemos u oimos en los medios? Me temo que cuando se trata de algo relacionado con la Iglesia Católica así tendrá que ser.