“El Señor me reveló que dijésemos el saludo: El Señor te dé la paz”.
s. Francisco de Asís
“El Señor me reveló que dijésemos el saludo: El Señor te dé la paz”.
s. Francisco de Asís
“Se necesita la misericordia para hacer que toda injusticia en el mundo termine en el resplandor de la verdad”.
Juan Pablo II
“El amor no consiste en sentir que uno ama, sino en querer amar”.
Carlos de Foucauld
“Si nos mantenemos al lado de Nuestra Señora, ella nos dará su espíritu de confianza amorosa, de abandono total y de alegría”
Madre Teresa de Calcuta
“Llegué a pensar que llevar una vida religiosa significaría dejar de lado todo lo terreno y vivir teniendo el pensamiento única y exclusivamente en cosas divinas”.
Edith Stein
“Era de Cristo muy llagado y tan devota que, en mirándola, toda me turbó de verle tal, porque representaba bien lo que pasó por nosotros”.
s. Teresa de Jesús
“Y después que el Señor me dio hermanos, nadie me enseñaba qué debería hacer, sino que el Altísimo mismo me reveló que debería vivir según la forma del santo Evangelio.
s. Francisco de Asís
“Cualquier cosa que comprendieres con tu mente, no es Él. Si fuera Él, no podría ser comprendido. Mas para que lo saborees un poco, Dios es amor”.
s. Agustín de Hipona
Está hablando de los efectos de la comunión: “Se da mayor gracia, la comenzada se aumenta, la fe y la esperanza cobran fuerzas, la caridad se acrecienta”
s. Juan de Ávila
“En cierto sentido, María practicó su fe eucarística antes incluso de que esta fuese instituida, por el hecho mismo de haber ofrecido su seno virginal para la encarnación del Verbo de Dios. La Eucaristía. mientras remite a la pasión y a la resurrección, está al mismo tiempo en continuidad con la Encarnación”.
Juan Pablo II
“Tengo sed de vosotros, de ti. Es como si nos dijese a cada uno: Ven a mí y te llenaré el corazón. Te curaré las heridas. Haré de ti una criatura nueva. Te daré la paz, aunque tengas que pasar por mil tormentos. Solo tengo sed de ti. No dudes nunca de mi gracia, de mi deseo de perdonarte, de bendecirte, de vivir mi vida contigo cada día”.
Madre Teresa de Calcuta
“¡Cómo no abismarse en tu grandeza, en tu misericordia, que habita en el hombre y le sostiene! Tú perdonas lo que el hombre no concibe perdonar. Tú olvidas las ingratitudes. Tú tienes tus complacencias entre los hijos de Adán, aunque estos hijos no te quieran y, sin embargo, Señor, no te quejas, y aun miras sonriente a los que te clavan en la cruz. ¡Qué ejemplo tan admirable! Tú nos enseñas y nosotros no queremos aprender… ¡Qué bueno sois, Señor!
El Hermano Rafael
“Me agrada que enseñes sagrada teología a los hermanos, con tal que, en el estudio de la misma, no apagues el espíritu de oración y devoción, como se mantiene en la Regla”.
s. Francisco de Asís
“Ante todo se nos debía convencer del gran amor que Dios nos tiene, para no dejarnos prender en la desesperación sin atrevernos a subir hacia él”.
s. Agustín de Hipona
“Encerró Dios en ese Sacramento santísimo todas sus maravillas pasadas… Pues aquí en el sacramento hallaréis todo eso que hace ya tantos años que pasó; pues ésa es la virtud que tiene ese santísimo Sacramento”.
s. Juan de Ávila
“Puesto que la Eucaristía es misterio de fe que supera de tal manera nuestro entendimiento que nos obliga al más puro abandono a la palabra de Dios, nadie como María puede ser apoyo y guía en una actitud como ésta”.
Juan Pablo II