LA NAVIDAD TIEMPO HERMOSO PARA CONTEMPLAR EL MISTERIO DEL DIOS HECHO CARNE

Este espacio quiere ser un ventana abierta al infinito que es Dios o una puerta abierta al finito, que somos cada uno de nosotros. Todos podemos comunicarnos con Él, porque la oración es el medio que tenemos para expresar lo que sentimos en cada momento. Dios que es amor, ha derramado, gracias a la muerte en la cruz y resurrección de su Hijo, la fuerza y la grandeza de su Espíritu Santo. Santa Teresa de Jesús define la oración: "tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos que nos ama" (V 8,5). No podemos olvidar que Dios nos ha regalado un año nuevo para que lo aprovechemos en bien de los demás y seamos cada uno de nosotros lo que Dios quiere y espera de nosotros. ¡Disfrutemos de esta nueva oportunidad!
DIOS ES AMOR Y NOSOTROS TENEMOS QUE SER REFLEJO DE SU AMOR ALLÁ DONDE ESTEMOS.


viernes, 9 de marzo de 2012

UN PENSAMIENTO PARA ESTE TIEMPO DE CUARESMA: “¿Dios creó todo lo que existe?"

Dios no creó el mal.
… El mal es el resultado de la ausencia de Dios en el corazón de los seres humanos.
Es igual a lo que ocurre con el frío cuando no hay calor, o con la oscuridad cuando no hay luz.
ALBERT  EINSTAIN

EL ABORTO ¿UN DERECHO DE LA MADRE PARA MATAR O UN DERECHO DEL HIJO PARA VIVIR?


Todos los días, por distintos medios de información, nos llegan noticias de hay un derecho de la madre para interrumpir voluntariamente su embarazo, pero no hay voces, ni noticias que hablen del derecho del no nacido, como sí no fuera parte, también importante en esa situación.

Esta reflexión no quiere ser una ataque a nada, ni a nadie. No pretende juzgar a millones de madres que deciden libremente o bajo presión dar ese paso. Solamente pretendo que nos pongamos, al menos una vez, en la persona del no nacido, y pensar que nos gustaría poder tener la oportunidad de vivir y de conocer a esos seres que me quieren; de poder ver las maravillas que Dios ha creado para todos y no para unos cuantos y privegiados, porque sus madres han dicho sí a la vida; el tener la oportunidad de amar y ser amado; de tener amigos, de disfrutar de los juguetes, de poder aprender, y de mil cosas más.

 
Nuestra época puede sentirse justamente orgullosa de
muchas cosas: asombrosos adelantos de tipo técnico,
prosperidad económica o la creación de organizaciones
internacionales para tratar conjuntamente los problemas
mundiales. Un mayor compromiso por la naturalesza ya sean
por los animales, como por las plantas. Mayor conciencia de
que si respetamos el mundo en que vivimos, hay una mayor
calidad de vida. Pensamos en un mundo cada vez más
ecológico y más bueno para todos.

Estos logros, sin embargo, pueden enmascarar terribles carencias. La legitimidad y la salud moral de una sociedad se miden, ante todo, por su actitud ante los pequeños y los débiles. Y, en ese aspecto, la situación de nuestro mundo y, en particular, de nuestras sociedades occidentales no podría ser más desoladora.
En todo el mundo, se producen unos 45 millones de abortos provocados al año, es decir, muchas más muertes que en las peores guerras de la Historia.
Y como niño, que tal vez no tenga la oportunidad de nacer y de conocer todo eso, me pregunto: ¿Es más importante la vida de un lince en extinción que mi vida?, ¿Tiene más valor para la gente, una planta de Sierra Nevada para su protección, que mi futuro? ¿Se ponen más medios para salvar esas vidas, que la mia? ¿Matar un animal es un delito, y no darme la posibilidad de vivir, no lo es?
Dicen que vivimos en un país moderno, democrático y tecnológico. ¿Pero es que está reñido lo moderno, lo demócratico con la defensa de la vida?
Tal vez no tenga el derecho a nacer, pero sí os llamo a que penséis muy bien antes de actuar, que a mí, también me gustaria tener la oportunidad de vivir, que es un derecho para todos y poder abrir los ojos a este mundo bello que me espera y oir latir mi corazón ante aquellos que me acogen con amor. ¡Quiero tener la posibilidad de vivir!

TERCER DOMINGO DE CUARESMA: JESÚS, TEMPLO VERDADERO, DESTRUIDO Y REEDIFICADO



La Alianza del Sinaí es la que Moisés presenta a su pueblo, grabada en tablas de piedra, con el decalógo de los mandamientos de Yahvé. Dios ofrece a su pueblo unas leyes sabias, recogidas en parte en el contexto cultural en que vivía, en parte modificadas según la antigua tradición monoteísta de Israel.Tablas que en cierto modo reflejan la ley escrita en la conciencia, dones de un Padre, de un pedagogo, para que sus hijos no se equivoquen en la vida y reflejen en su obrar la voluntad de Dios. Pero la ley era buena.

Jesús la confirma y ahonda en ella, la amplia en sus perspectivas y la profundiza en sus motivaciones. Sólo que lo hará con la nueva alianza en el Espíritu, con una única ley, la del amor, y con una fuerza interior, la del Espíritu.

En el evangelio aparece esa actitud incomprendida de Jesús. La ira se desata, porque el celo de la casa del Padre lo devora, y la casa de la alianza se ha convertido en un mercado. Hay una santa violencia en el Hijo amadísimo. Y una profecía de su pasión, un anuncio del templo nuevo, del culto nuevo, de la alianza nueva. El templo es Él, lugar definitivo de la presencia del Señor; el culto es su vida filial y no los sacrificios del templo; la alianza nueva es la que va a realizar a través de ese misterio de la destrucción -reedificación del templo, su muerte-resurrección, suprema obediencia y culto al Padre, sellada con su sangre. Cristo templo, destruido por los hombres en su muerte, reedificado por el Padre en la resurrección.

Estar en paz con el único Señor, y respetar al hermano y sus derechos es culto verdadero de la vida; liturgia y justicia eran las dos líneas símetricas del verdadero culto en el Antiguo Testamento. 

Nosotros, en cambio, sabemos por la fe que la debilidad del amor crucificado de Dios es la fuerza suprema, y la locura de su humillación es la sabiduría suprema de la cruz. Jesús resucitado era el nuevo templo, la nueva presencia de Dios que ponía su morada entre nosotros.

No cabe duda de que las iglesias de ladrillo son importantes para el culto, pero sólo tienen sentido cuando están sustentadas por una Iglesia de "piedras vivas". Y esas piedras vivas, somos cada uno de nosotros, que por medio del bautismo y la conversión, nos hemos incorporado al nuevo templo, que es el cuerpo místico de Cristo. Que esta Cuaresma, sea un sentir y valorar lo que somos  -hijos-, para vivir sin miedo y con plena libertad lo que Dios quiere que vivamos -como hermanos- pero de verdad y sin fingimiento.





lunes, 5 de marzo de 2012

CUARESMA, ENTRENAMIENTO PARA LA PASCUA



La Cuaresma nos introduce en la celebración, cada año más intensa, del Misterio Pascual de Cristo.  Puede existir el peligro de que para algunos la frase se convierta en un slogan bonito, pero vacío de sentido y de vivencia.

Para Cristo, el Misterio Pascual es el PASO triunfal de la muerte a la Vida. El misterio total de su Pasión, Muerte, Resurrección y Ascensión. Es el PASO=PASCUA, el gran suceso de la historia, el acontecimiento salvador por excelencia. Acto vital, dinámico del Dios poderoso, que nos salva de la muerte por la Muerte de su Hijo y nos introduce en la vida por la Vida nueva de Cristo.

Para nosotros, el Misterio Pascual es la participación y el consorcio en la muerte, resurrección y ascensión de Cristo. Se trata de un también nosotros PASEMOS, que nos incorporemos al tránsito pascual de Cristo. Cada año más profundamente.

Ese es el eje de toda la historia de la salvación: que lo que se ha cumplido en Cristo-Cabeza se cumpla en todos su miembros.

Cristo dio el gran Paso. Cumplió en sí la Pascua. Ahora, el Cristo total, la Iglesia, prolonga y perfecciona esta Pascua del Cristo físico a lo largo de la Historia, pasando continuamente de la muerte del pecado a la vida nueva y fructífera de la gracia, camino de salvación total y definitiva: para que la nueva vida que nace de estos sacramentos pascuales sea, por tu gracia, prenda de vida eterna (noche de Pascua).

sábado, 3 de marzo de 2012

NOS ADENTRAMOS EN LA CUARESMA CON EL LIBRO: LA PALABRA DE DIOS. CHIARA LUBICH



La característica de todo cristiano es la santidad. Pues bien, la santidad se alcanza viviendo el Evangelio. Si os digo la verdad, si puediese desearos algo, sería ver repetido en vosotros el aprecio y el estudio del Evangelio que tenía santa Teresita.

Y creedlo: no es que santa Teresita se hubiera empeñado en aprenderse  el Evangelio de memoria, sino que lo leyó tantas veces, porque lo amaba, que terminó por sabérselo de memoria.

Cuanto más comuniquéis el Evangelio a los demás, más lo asimilaréis, y se convertirá en el código de vuestra vida nueva. Producirá, primero en vosotros y luego en los demás, la revolución de la Buena Nueva.

El Evangelio ha sido y seguirá siendo el libro de la renovación de los individuos y de la sociedad. Hace falta alimentarse de él desde jóvenes para santificarse y cambiar el mundo.

LA CUARESMA: LLAMADOS A RONOVAR LA ALIANZA


Una alianza que que lleva a la vida pero que se sella con el sacrificio y pasa por la muerte. Necesitamos para ello una fe cuyo ejemplo nos ha brindado Abrahán. La fe del verdadero creyente.
  • La fe del verdadero creyente: que cree y camina. Busca y avanza hacia los nuevos horizontes que Dios va abriendo conforme evoluciona la historia.
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  • La fe de quien confia y espera. A pesar de tantos problemas y dificultades que nos presenta la vida.
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  • La fe que pasa  por el momento crítico de la tiniebla y la cruz. La fe de luz sobre la cruz. La fe de la vida sobre la muerte.
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    Pero la fe es cosa de Dios. Gracia y don. Va a afianzarla con el misterio esperanzador de la transfiguración de Cristo celebrado entre nosotros.  Y va a fortalecerla para los momentos de cruz, con el memorial de la muerte y resurrección del Señor, cuyos frutos nos ofrece en comunión. Invitados por Dios vamos a sellar con la sangre de Jesús la alianza nueva y eterna para la salvación del mundo.
     

jueves, 1 de marzo de 2012

2º DOMINGO DE CUARESMA: CONTEMPLAR Y ESCUCHAR AL HIJO PREDILECTO DEL PADRE



El camino de la santa Cuaresma nos lleva del desierto al Tabor, de la lucha a la gloria, como si en los primeros domingos de este tiempo la Iglesia quisiera hacernos pregustar  ya el triunfo de la resurrección de Cristo, con la confianza que nos dan las palabras del Padre; "Éste es mi Hijo amado: escuchadle".

Dios había hecho alianza con Abrahán, una alianza gratuita, fundada simplemente en las promesas de Dios. Pero esta alianza tenía un precio: la fe del amigo Abrahán. Fe absoluta en los designios de Dios, en sus órdenes y consignas. Pero fe puesta a prueba, a la más dura de las pruebas a que Dios puede someter a un amigo. Porque es duro e incomprensible que Dios le mande sacrificar a su único y querido hijo.

Abrahán creyó contra toda esperanza. Emprendió la triste peregrinación hacia el monte para hacer la voluntad de Yahvé mientras el hijo abría en su corazón la herida cada vez que le preguntaba cuál iba a ser la víctima para el sacrificio. Y como premio a esa alianza de la fe, llevada hasta el límite, se renueva la alianza.

En contraste con este episodio nos lo da la segunda lectura. Jesús es el hijo único del Padre, de Dios Padre, en el que se cumple lo que Abrahán anunciaba. Aquí se sacrifica el hijo, un Isaac-cordero ofrecido en la montaña del Calvario, por nosotros, precio de la alianza nueva y eterna, sellada en la sangre de este cordero: "Dios no perdonó a su propio hijo, sino que lo entregó a la muerte por todos nosotros". El hijo entregado y los hijos rescatados. Dios entregó (sacrificó) a su propio Hijo para salvarnos.

La Pasión, el sacrificio, la gloria de Cristo.La Iglesia nos hace fijar nuestra mirada en el Hijo amado y único del Padre, en aquel que desfigurado en la cruz será transfigurado definitivamente en la gloria. El amor del Padre por su Hijo único lo envuelve, lo llena de luz y de gloria, lo fortalece para la futura pasión; y asegura el más tierno amor y la más firme seguridad, pase lo que pase. Los apóstoles anhelan llegar a la Pascua sin pasar por la cruz. Se resisten a un camino de seguimiento que implique pasión. Por eso la voz de Dios les sacude y despierta, invitándoles a escuchar al Hijo, a mantenerse detrás de él en un camino de gloria crucificada.


Este pasaje tiene algo que decirnos también a nosotros. Como a los discípulos, hoy Jesús nos anima a subir, ver y escuchar, experimentar y bajar, para que sepamos lo que nos espera al final del camino.

Más razones tenemos que Abrahán para creer y esperar. Y sólo desde Él podemos transfigurar la vida, cambiarle el sentido a la existencia. Porque todo lo que da sentido a nuestra vida se nos ha dado, se nos da cada día en Cristo que es nuestra alianza definitiva y eterna.