LA NAVIDAD TIEMPO HERMOSO PARA CONTEMPLAR EL MISTERIO DEL DIOS HECHO CARNE

Este espacio quiere ser un ventana abierta al infinito que es Dios o una puerta abierta al finito, que somos cada uno de nosotros. Todos podemos comunicarnos con Él, porque la oración es el medio que tenemos para expresar lo que sentimos en cada momento. Dios que es amor, ha derramado, gracias a la muerte en la cruz y resurrección de su Hijo, la fuerza y la grandeza de su Espíritu Santo. Santa Teresa de Jesús define la oración: "tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos que nos ama" (V 8,5). No podemos olvidar que Dios nos ha regalado un año nuevo para que lo aprovechemos en bien de los demás y seamos cada uno de nosotros lo que Dios quiere y espera de nosotros. ¡Disfrutemos de esta nueva oportunidad!
DIOS ES AMOR Y NOSOTROS TENEMOS QUE SER REFLEJO DE SU AMOR ALLÁ DONDE ESTEMOS.


sábado, 1 de diciembre de 2012

EL ADVIENTO EN EL AÑO DE LA FE



Muchos son los frentes a los que se enfrenta la Iglesia en el siglo XXI. El relativismo y secularismo dominante ha hecho mella en el seno de nuestras comunidades. Estamos asistiendo a una apostasía silenciosa de la fe, a un cansancio en la vida cristiana, a un desaliento paralizante en las nuevas generaciones motivado no sólo por la crisis económica, sino sobre todo por la carencia de fundamentos. En medio de todo este panorama los católicos no debemos vivir como hombres sin esperanza, porque el impulso a seguir esperando, frente a tantas dificultades, nos preserva del egoísmo y nos capacita para seguir aferradosa tres grandes verdades que vertebran el acto de fe: “Dios es omnipotente, Dios me ama inmensamente, Dios es fiel a las promesas”. Ante esta realidad, no me siento ni solo, ni inútil, ni abandonado, sino implicado en un destino de salvación que nunca se apaga. No deberíamos olvidar, que cuando desaparece la esperanza del alma, se eclipsa el propio hombre.
La Liturgia es “la escuela” donde el cristiano crece en su fe. La vivencia de los tiempos litúrgicos nos introduce en el misterio del Cristo total. Cada uno de los ciclos resalta aspectos y virtudes esenciales de la vida cristiana. Ahora comenzamos el primero de ellos que es el Adviento, que comprende las cuatro semanas que anteceden a la Navidad. Su finalidad es avivar la virtud teologal de la esperanza en nuestros corazones, siendo el motor que nos induce a situarnos en la centralidad de Dios. Pero, ¿de qué Dios estamos hablando? De Aquel que se ha revelado en el nacimiento del Enmanuel (Dios con nosotros). En efecto, dice Benedicto XVI en su reciente libro La infancia de Jesús, Barcelona 2012: “se sabe muy bien quién es Jesús y de dónde viene: es uno más entre nosotros. Es uno como nosotros…su origen es al mismo tiempo notorio y desconocido: es aparentemente fácil dar una explicación y, sin embargo, con ella no se aclara de manera exhaustiva…”p.11. Sólo la fe que excede todo conocimiento, nos da la clave para descubrir la belleza y el gozo del acontecimiento del “Dios humanado”, como Salvador y Redentor de la muerte y el pecado.
Pero la fe sin esperanza no basta para llevarnos a Cristo, porque fácilmente podemos desesperar en el combate contra el mal.o Para vivir en esperanza es necesario el amor. Estos son los tres ejes de la existencia cristiana que debemos recuperar con fuerza en este Año de la Fe para abrir unos nuevos tiempos de renovación personal y eclesial. Porque lo que está en juego hoy no es la aparición de nuevas herejías, sino los fundamentos mismos del ser cristiano. Ya no se puede creer por costumbre, sino que hay que creer por convicción. La misión de la nueva evangelización no es sólo anunciar una Buena Noticia a las gentes que la ignoran, sino a muchedumbres que dicen que ya es antigua y que les molesta el propio anuncio del Evangelio que hace la Iglesia.
La pregunta es: ¿cómo persuadimos a un pueblo que ya no cree? Volviendo a las fuentes genuinas de la espiritualidad litúrgica que emana de la celebración del Misterio Pascual. Así, los elementos esenciales del Adviento nos conducen, en primer lugar, a los grandes creyentes que como Abraham y los Profetas depositaron su confianza en Dios en medio de las adversidades. Luego, nos señala como el camino para suscitar la fe en el pueblo no es la prepotencia y la opulencia, sino la humildad y la austeridad del Bautista. Por último, lo que más se admira y provoca la adhesión a Jesucristo, no es un cristianismo facilón y mediocre, sino la alegría del testimonio de fe de los santos y de aquella que es “la Santa de los santos” María, la Madre del Mesías, ¡El Señor! Haciendo nuestro este trípode espiritual del Adviento, podemos seguir afirmando aún hoy: “Ésta es la fuerza victoriosa que ha vencido al mundo: nuestra fe (1Jn 5,4).
+ Juan del Río Martín

¿POR QUÉ HAY TANTA POLÉMICA CUANDO SE TRATA DE LA IGLESIA Y DE LAS COSAS DE DIOS?

Carta de un sacerdote de Granada respondiendo a la polémica suscitada por el comentario a dos páginas del libro "La infancia de Jesús" de Benedicto XVI.

Sr. Director de IDEAL.
    En estos días los medios en general han dado la noticia de que el Papa en su nuevo libro "La infancia de Jesús" ha afirmado que no había ni buey ni mula en el portal de Belén.Esto, con ser anecdótico, ha causado un gran revuelo por ser figuras tan entrañables en los belenes que se hacen en los países de tradición católica. En su mismo diario el domingo pasado Tico Medina escribía una crónica humorística titulada "Extraño desahucio en Belén" y se preguntaba qué iban a hacer los niños con las dos figuras de barro. Por su parte Esteban de las Heras titulaba su artículo "Ni mula ni buey" y decía que lo de Ratzinger era una precisión inoportuna en el tiempo.
    Ahora bien, yo me pregunto: ¿Algún periodista ha leído el libro del Papa o, al menos, la página de donde habla de ese asuntoPorque yo no encuentro ninguna afirmación en ese sentido. El Papa dice que en el Evangelio de Lucas se lee que María puso a su niño recién nacido en un pesebre (Lc 2, 7), y esto hace pensar en animales porque es allí donde comen, aunque en el evangelio no se mencionen explícitamente. ¿De dónde sale entonces la tradición del buey y la mula (o el asno)?. El Papa hace alusión a varias citas del Antiguo Testamento de las que pudieron surgir y concluye que en la conexión de esas citas con el pesebre aparecen los dos animales como una representación de la humanidad, de por sí desprovista de entendimiento, pero que ante la humilde aparición de Dios en el establo, llega al conocimiento y recibe la epifanía, que ahora enseña a todos a ver. De ahí que "ninguna representación del nacimiento renunciará al buey y al asno" (pg. 77).
     Ya sabemos de dónde pudo surgir esa tradición y su significado. Ahora la cuestión es: ¿De dónde ha surgido la noticia de que el Papa se ha cargado la tradición del buey y la mula? ¿De un periodista que no entiende lo que lee y que, por ignorancia, difunde una noticia falsa? ¿O de un periodista que, por atacar al Papa de alguna manera, de forma tendenciosa se inventa la noticia? En todo caso lo grave es que luego todos los medios repitan de una forma o de otra la noticia falsa y nadie se preocupe de verificar si es cierta, leyendo el libro. 
    Corren malos tiempos para conocer la verdad de las noticias. ¿Tendremos que poner en duda todo lo que leemos u oimos en los mediosMe temo que cuando se trata de algo relacionado con la Iglesia Católica así tendrá que ser.

LOS PEQUEÑOS TIENEN ESPERANZA EN LA LLEGADA DEL PEQUEÑO


EL MÁS PEQUEÑO 

Aquello me parecía
una batalla perdida, 
una guerra 
imposible de vencer…
Y en mi angustia
grite:
“Señor, no puedo, 
soy pequeño, hazlo Tú.”
Y todo aquello 
que parecía inmenso,
invencible, insuperable 
y poderoso… 
cayó por tierra, 
reducido a polvo
~~~~~~~~
Hace unos días, 
Benedicto XVI, 
en Roma, me dijo :
“EL MÁS PEQUEÑO
ES EL MÁS PODEROSO.”
A Dios le gustan 
los pequeños 
y a ellos confía 
las grandes misiones.
A los pequeños 
da su eficacia…”
y a los ricos 
los despide vacíos.”
La colección de pequeñitos poderosos 
en el ejército de Dios, 
es enorme.
MOISÉS
es pequeño y tímido.
El faraón 
es grande e imponente.
DAVID
es pequeño y tiene un tirachinas. 
Goliat 
es un gigantón.
MARÍA
es pequeña, mínima. 
Y como madre soltera
la amenaza la muerte.
(Ser lapidada)
José 
es minúsculo y tiene miedo.
LOS SOLDADOS de Herodes
cumplen la orden 
de ejecutar a todos los niños.
CINCO PANES y dos peces
son poca comida 
para una multitud hambrienta. 
Pero se fueron saciados.
LA BARCA DE PEDRO 
es pequeña. Las olas 
amenazan con hundirla.
LOS APÓSTOLES 
son pequeños. 
La misión que reciben 
tiene dimensión mundial.
Pequeña es 
- Teresa de Jesús, 
- Teresa de Calcuta, 
- Faustina Kowalska…
Pequeño es 
ese actor de teatro, 
ese obrero polaco 
encerrado en los grandes
muros del comunismo. 
Y acaba siendo Papa,
predicando el amor de Dios
donde antes se predicaba el odio.
La lista de pequeños apóstoles, 
de eficacia infinita, 
es grande. 
Dios se apoyó en cada uno
de esos minúsculos servidores, 
para realizar su obra.
Y todo aquello 
que parecía inmenso,
invencible, insuperable 
y poderoso…
cayó por tierra, 
reducido a polvo, 
para diversión de los historiadores 
y para esperanza de los cristianos.
Cayeron el faraón, 
Goliat y Herodes. 
Cayeron sus armas, 
dejaron de oírse sus amenazas. 
Cesó el hambre y la tormenta.
La sangre de los mártires 
fue semilla de nuevos cristianos, 
mientras el imperio indestructible 
quedaba reducido a piedras,
grandes piedras.
Y sobre todo, 
cayó la mayor amenaza 
de todas las imaginables:
todos los pecados, 
cualquier pecado,
incluyendo los de aspecto
más terrible, 
los de apariencia insuperable,
cayeron y se evaporaron 
por la mirada misericordiosa 
de Dios sobre nosotros,
sus hijos.
Lo que a cada uno de nosotros 
nos parece una batalla perdida, 
una guerra imposible de vencer… 
se transforma en victoria,
por muy grande que sean
nuestras heridas.
En este Año de la Fe, 
vamos a ver cómo 
lo pequeño 
vence a lo grande.
Toda la estrategia consiste
en ceder el poder al grande,
al Todopoderoso,
reduciéndonos nosotros 
a nuestro tamaño original 
y auténtico, 
que es pequeño.
¿Parecen grandes 
mi tentaciones, 
mis pecados?
Más grande es 
la Misericordia de Dios.
¿Son inmensas 
las dificultades externas?
Un soplo de Dios
hará que se evaporen.
¡Uy, uy, uy… qué grande es
el miedo que me domina!
Mayor es la fortaleza 
que el Espíritu Santo 
me va a regalar, gratis.
La clave: 
“Señor, no puedo, 
soy pequeño, hazlo Tú.”
Pequeño es Jesús 
en el vientre de María, 
en Belén, en Egipto. 
Y más pequeño se hace aún,
para lavar unos pies sucios.
Pequeño es 
cuando se somete 
al escupitajo, 
al puñetazo, 
al insulto, 
al látigo.
Pequeño es en la Cruz,
donde su cuerpo queda
reducido a nada.
Pequeño es un trozo de pan,
un poco de agua y de vino.
Todo en Jesús es pequeño,
frágil, débil, humilde,
sencillo.
Mirémonos al espejo 
y descubramos dónde 
nos vemos grandes y fuertes.
Es ahí donde 
hemos de iniciar 
la dieta para adelgazar, 
si queremos que Dios 
venza en nosotros, 
con nosotros, 
a través de nosotros.
Es la lógica de Dios, 
frente a la lógica del mundo.
“El más pequeño 
es el más poderoso.”
JUAN MANUEL COTELO.

REFLEXIONA EN EL AÑO DE LA FE