LA NAVIDAD TIEMPO HERMOSO PARA CONTEMPLAR EL MISTERIO DEL DIOS HECHO CARNE
Este espacio quiere ser un ventana abierta al infinito que es Dios o una puerta abierta al finito, que somos cada uno de nosotros. Todos podemos comunicarnos con Él, porque la oración es el medio que tenemos para expresar lo que sentimos en cada momento. Dios que es amor, ha derramado, gracias a la muerte en la cruz y resurrección de su Hijo, la fuerza y la grandeza de su Espíritu Santo. Santa Teresa de Jesús define la oración: "tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos que nos ama" (V 8,5). No podemos olvidar que Dios nos ha regalado un año nuevo para que lo aprovechemos en bien de los demás y seamos cada uno de nosotros lo que Dios quiere y espera de nosotros. ¡Disfrutemos de esta nueva oportunidad!
DIOS ES AMOR Y NOSOTROS TENEMOS QUE SER REFLEJO DE SU AMOR ALLÁ DONDE ESTEMOS.
DIOS ES AMOR Y NOSOTROS TENEMOS QUE SER REFLEJO DE SU AMOR ALLÁ DONDE ESTEMOS.
domingo, 31 de marzo de 2013
DOMINGO DE PASCUA
Este es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo
La resurrección de Jesús es el centro de nuestra fe y motivo de perenne alegría.
Alegría porque su triunfo es nuestro triunfo. Con él todos hemos muerto y resucitado. En él la naturaleza humana ha sido glorificada para siempre y nos posibilita que un día seamos también nosotros glorificados.
Alegría porque el hombre Jesús, se solidarizó con nosotros, echó sobre sí nuestras miserias, nos ha conseguido el perdón, ahora intercede por nosotros ante el Padre y nos ayudará para que compartamos su resurrección y su gloria.
Alegría porque hemos recibido el don de la fe que nos permite conocer y vivir esta realidad, como Juan y Pedro (cf. Evangelio).
Alegría porque hemos recibido el bautismo que nos hace compartir ahora su muerte para vivir una vida nueva y después compartir su resurrección.
Alegría porque nos ha abierto el camino que conduce al Padre y a la felicidad, una vida consagrada al amor
Alegría porque tenemos una vida con sentido, porque nuestro camino no conduce al caos sino a la plenitud de la vida, porque compartiremos su resurrección
Alegría porque en el cielo tenemos quién nos comprenda y nos ayude en nuestro caminar.
Alegría porque ya somos ciudadanos del cielo y hemos recibido la capacidad de vivir como tales (cf. 2ª lectura).
Alegría porque Jesús nos ha enviado su Espíritu que nos capacita para vivir como ciudadanos del cielo.
Alegría por nuestro amigo Jesús se fía de nosotros y nos ha confiado la tarea de ser testigos de su resurrección (ver 1ª lectura). Que nuestra alegría sea nuestro mejor testimonio.
Como pide Pablo, “alegraos siempre en el Señor, de nuevo lo digo, alegraos” (Flp 4,4,). Este es el fundamento de la alegría que nunca falla, pues Jesús, el resucitado, es nuestro amigo, a él estamos incorporados, él es nuestra vida, siempre nos acompaña y con él las alegrías serán más alegrías y los sufrimientos tendrán un nuevo sentido, estará con nosotros en la hora de la muerte y nos llevará a compartir su gloria junto al Padre.
Alegría porque en la Eucaristía podemos vivir una experiencia estrecha de comunión con el Resucitado. Que la celebración de la Eucaristía nos haga auténticos testigos de su resurrección.
Antonio Rodríguez Carmona
Sacerdote de la diócesis de Almería
ENTRA EN TU INTERIOR
– ¿En qué realidades del mundo me
cuesta más descubrir la presencia
viva del Resucitado?
Las traigo a mi recuerdo y al corazón,
viendo a las personas que están detrás
de ellas.
– ¿En qué iniciativas y personas veo brotar
con fuerza la vida nueva para todas
y todos?
Doy gracias y me ofrezco para que todo
ello siga siendo posible.
ORAR EN PASCUA
Que tu mirada sea mirada clara,
sea mirada de niño
que transparenta el alma.
Sea como agua fresca de arroyo
que no deja ocultar nada.
Que tu sonrisa sea sonrisa ancha,
fuerza que surja de dentro,
ganas que se contagian,
buen humor que dé sentido
al quehacer de tu jornada.
Que tus palabras sean
valientes palabras,
que no oculten la verdad
y no teman proclamarla.
Que sean la voz de aquellos
que ya no pueden alzarla.
Que tus manos
sean manos entrelazadas,
manos con otras tendidas,
abiertas, no solitarias.
Manos fuertes
que hoy construyen el mañana.
Que tu caminar sea
compartida caminata,
que busque abrir, junto a otros,
huellas de nueva esperanza.
Que tu camino acompañe
el caminar del pueblo en marcha.
Que tus silencios
sean eco de tus entrañas,
crisol de anhelo y proyectos
que sólo el tiempo amalgama.
Silencio fértil, simiente
que en brotes de vida estalla.
Que tu vida entrega sea,
para que valga la pena,
ser vivida y no gastada.
viernes, 29 de marzo de 2013
VIERNES SANTO: CELEBRACIÓN DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
Valorar la Pasión de Jesús y compadecerlo en sus miembros que sufren hoy
Las lecturas de esta celebración están centradas en la pasión de Jesús: la primera es el cuarto poema del Siervo de Yahvé, el más desarrollado de los cuatro, donde se le presenta como cordero inocente, representante de la humanidad, en cuyo favor sufre y muere. La carta a los Hebreos ofrece un comentario profundo de la muerte de Jesús y de sus consecuencias: muere anhelando la plenitud de la vida y la consigue para él y para nosotros. Ahora el Señor resucitado nos comprende, pues, aunque no puede sufrir, tiene la experiencia de lo que es una existencia humana amando y sirviendo a los demás.
Finalmente la pasión según san Juan es el relato más sublime de la pasión de Jesús, en el que la presenta como el camino regio de un rey hacia su trono. Jesús aparece consciente, libre y dueño de su destino y de los acontecimientos: cuando lo van a detener, se revela como Yo soy (nombre divino), da permiso para que lo detengan y ordena que dejen en libertad a sus discípulos. En la escena ante Anás se comporta con plena dignidad y libertad. En el diálogo con Pilatos no se sabe quién es el juez y quién el reo, pues Jesús está en el centro de la escena junto a Pilato.
Estos diálogos culminan en dos grandes revelaciones:la primera, he aquí el hombre, tiene un doble sentido, por una parte, hasta donde es capaz de llegar el Hijo de Dios encarnado por amor a los hombres, y, por otra, hasta donde es capaz el hombre insolidario de maltratar a su hermano.La segunda he aquí vuestro rey, es decir, Jesús es verdaderamente rey pero en su total entrega y humillación. En la cruz Jesús aparece con su título de rey de los judíos en todas las lenguas conocidas, presentándose así a todo el mundo. Hasta el último momento vive cuidadoso de cumplir la voluntad del Padre hasta en los últimos detalles. Y finalmente, a la hora de morir, lo hace libremente: Juan lo subraya escribiendo e inclinando la cabeza, entregó el espíritu; normalmente un moribundo muere y después, como consecuencia, inclina la cabeza, pero aquí es al revés: Jesús muere libremente y nos entrega su espíritu.
La celebración es muy rica de contenido. Invita
* a agradecer el amor del Padre que nos entrega a su Hijo;
* agradecer el amor de Jesús que se entrega por nosotros;
* Hay que evitar el sentimentalismo. Entre nosotros predomina en estos días el tema del dolor en las procesiones y otras prácticas. Pero el cristianismo no es masoquista, no exalta el dolor por el dolor, pues es una realidad negativa. Si recuerda el dolor de Jesús es, por una parte, para que asumamos el dolor anejo a hacer la voluntad de Dios. Hay que valorar los sufrimientos anejos a la condición humana y a la vida cristiana como camino para la resurrección. El cristiano está unido por el bautismo a Cristo que muere y resucita. Ahora toca actualizar su pasión para después actualizar su resurrección. Por otra, para que compadezcamos a Jesús en sus miembros. Jesús ahora no sufre, es el Señor glorificado, pero sufre en sus miembros. Por eso celebrar su pasión se tiene que concretar en la compasión de todo sufrimiento humano: las personas que sufren por enfermedad, los que sufren perseguidos por su fe y por el servicio a la justicia.
Antonio Rodríguez Carmona
Sacerdote de la diócesis de Almería
ENTRA EN TU INTERIOR
Cuando uno mira alrededor es fácil quedarse
en titulares. Y los titulares suelen
reflejar las dimensiones más problemáticas
de las historias: accidentes, crisis,
violencia, trapicheos… Sin embargo, hay
tanto bien en torno. Hay tantas personas
buenas, generosas, íntegras. Hay
tantos deseos que nos hacen humanos y
nos empujan a avanzar. Hay tantas posibilidades
en nuestras manos… Nosotros
somos los creadores, los alfareros de
un tiempo nuevo. Los que llevamos en
la entraña la semilla divina para poder
desplegar en este mundo todas sus capacidades.
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